Laura sospechaba que alguien la había visto cuando compró la corbata, y luego compró una igual para enviársela a Santiago. Eso explicaba por qué Miguel había aparecido hoy hablando del tema.
—Bien, iré por la tarjeta —dijo Santiago con seriedad. Era inquietante estar expuesto mientras el enemigo se ocultaba.
—¡Entonces subiré primero!
Laura se marchó. Santiago mantuvo la mirada en ella hasta que desapareció.
Justo entonces sonó su teléfono. Contestó brevemente y tras colgar, subió a su auto.
Cua