Jenny solía mandar mensajes hablando siempre de su embarazo y de cuánto la amaba Miguel.
Laura estaba cansada de verlos.
No era ella quien se negaba a divorciarse de Miguel.
Era Miguel quien no quería hacerlo.
Pensándolo bien, Miguel tampoco amaba a Jenny como ella decía.
Después de todo, Jenny estaba embarazada y Miguel no había buscado divorciarse de ella.
Si un hombre realmente ama a una mujer, ¿cómo permitiría que la llamaran amante?
En ese momento, sonó el teléfono.
Laura dejó sus pensamien