Patricia esbozó una sonrisa forzada.
—Aunque lo digas diez veces más, no cambiará que solo somos compañeros ocasionales. Pero Manolo, ¿no deberías estar contento de que piense así? ¡No tendrás que preocuparte de que arme un escándalo cuando te cases con otra!
Durante estos años juntos, ella siempre se había recordado a sí misma que no debía enamorarse de él. Después de todo, perder a alguien querido era demasiado doloroso.
Manolo sonrió con desdén.
—¿Compañeros ocasionales? ¿Así defines nuestra