Todo está negro, pero, aun en medio de la oscuridad, puedo escuchar una voz cargada de desespero implorando que despierte, aunque no de una forma gentil, por eso, estoy segura de que son los gemelos Thompson quienes llenos de sangre, vinieron a ser una molestia.
— ¡Marcela! ¡Despierta de una maldita vez! — dice uno de ellos.
— Señor, dejen que ella despierte sin sentir tanta perturbación.
— ¡Yo no la estoy perturbando!
— Su voz suena…
— Deja de hablar de mi maldita voz y hazle algo, aun no desp