Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo digo una sola palabra después de entrar al auto, no tengo ánimo para hacerlo y aunque quiero llorar, contengo las lágrimas porque no es buena idea hacerlo delante de un hombre que ha arriesgado su vida para salvarme aunque no era su hija.
— Para ir a la villa, debemos tomar un helicóptero y por último una lancha, ¿estás bien con eso? — pregunta el señor Cassano y yo me limito a asentir.‘Al menos él






