El miedo me invade completamente, pero, sus brazos fuertes me hacen sentir lo suficientemente acompañada para no molestarlo. Sobre todo, porque no quiero que él se atreva a soltarme por resultarle demasiado molesta.
Por eso, cuento mentalmente, pienso en los libretos que he leído y todas las cosas que puedo hacer una vez este lejos de estos locos, no sé cuánto tiempo tardo pensando en tantas cosas, que finalmente, escucho el anuncio de nuestra llegada.
— Hemos llegado, Marcela. — dice Nick y