Lilia.
Ethan y Liz se habían casado, yo estaba hablando tranquilamente con mi padre y una copa en mi mano.
El patio de esa casa era lo suficientemente grande para llevar a cabo el banquete. Una vez me encontré con Ximena y Eric, pero ellos no estuvieron encantados de verme.
—¿Y a qué te dedicas ahora? —cuestionó papá, intrigado.
Chris estaba buscando dulces en una mesa a lo lejos.
—Ah, bueno —reí con nervios—. Suelo ayudar a Chris. Ya sabes, soy su mano derecha.
Mentí.
No podía decirle