Ethan.
Después de enterarme que sería padre, le pedí un tiempo a Liz para pensarlo. No planeaba abandonar a mi bebé, eso era seguro.
Habían pasado unas dos semanas de ese encuentro, y yo decidí comentárselo a mis padres en horas de la cena.
Aunque, ya tenía claro lo que me iban a decir: debes casarte con ella, Ethan.
—¿Estás bien? Te noto un poco tenso —preguntó mamá, ella me conocía mejor que nadie.
Yo deslicé mis manos por encima de mi pantalón para quitarme el sudor. Estaba nervioso porq