Lilia.
Los días siguieron pasando y no me acostumbraba a esa nueva vida. Extrañaba mucho a mis padres y a Carlota, ya no sabía cuándo volvería a verlos y sentía que había pasado una semana desde mi secuestro.
Encendí el televisor y casualmente estaban pasando las noticias de la ciudad de Colorado, así que me acomodé en la cama para prestar atención.
—Así es, y pensar que una prometedora CEO que aspiraba a heredar el puesto número uno de su padre, decidió huir de su propia boda, ¿será cierto est