Irum llevaba un buen rato mirando a Libi desde el umbral de la puerta de la biblioteca. No quería hacer ningún ruido que la distrajera, eso sería una falta de respeto imperdonable, como irrumpir en su taller cuando pintaba.
Sobre el sofá, Libi oía música con sus audífonos, uno lo tenía en el oído derecho y el otro sobre el vientre. Con los ojos cerrados, se dejó envolver en sensaciones y pensamientos que sólo eran para ella, pero que Irum codiciaba pudieran compartir.
Aguantó en el umbral lo q