Mientras el primate se erguía frente a la pantera en posición de ataque, Enza salió del tronco, guiada por su instinto de supervivencia. Ignoraba si su grito había sido lo suficientemente fuerte para alertar al jeque. Asustada, se deslizó sobre las rocas mientras el gorila cargaba contra el felino entre los gritos de su tribu, que observaba la escena sin intervenir. El orgullo del gorila estaba en juego en esta batalla, y cuando abrió sus mandíbulas para rugir, Enza decidió huir antes de que o