El coche comenzó a girar bruscamente, lo que la obligó a agarrarse a la puerta. Era prácticamente la primera vez que viajaba en su coche estando consciente. Su manejo era brusco pero controlado. Enza lanzó algunos vistazos en su dirección, ocultándose detrás de su sombrero. Su antebrazo musculoso la hizo ruborizarse instantáneamente como una adolescente. A pesar de su comportamiento monstruoso, tenía que reconocer que era el hombre más fuerte y viril que jamás había visto en su vida. Incluso su