— ¿Enza? ¿Crees que tío está enfadado?
Saliendo de su aturdimiento, Enza se dio cuenta de que había estado doblando la misma toalla durante diez largos minutos. Su encuentro anoche con el jeque la había perturbado mucho más de lo que había imaginado. A pesar de su apariencia imperturbable y dura, él había demostrado ser mucho más comprensivo que en otras ocasiones. Sin embargo, eso no lo hacía necesariamente una buena persona, pero saber que haría todo lo posible para protegerla le daba una peq