Las vulgares palabras de Gavriel hicieron que el rostro de Althea se sonrojara.
¿Se acostumbraría alguna vez a su lengua sucia? ¿A la forma en que siempre hablaba con tanta desvergüenza y con tanta audacia?
Antes de que pudiera siquiera articular una respuesta, los labios de él ya estaban sobre los suyos.
El beso le robó el aliento, como siempre lo hacía. Pero esta vez, no fue solo forzado. Fue profundo, apasionado e intenso.
Normalmente, ella se congelaría o simplemente dejaría que él tomar