Llevaba más de una hora frente a la pantalla sin lograr avanzar. El informe que intentaba redactar no tenía pies ni cabeza, y cada vez que releía lo escrito, me parecía aún más incoherente. Emma no había llegado, y aunque intenté no pensarlo demasiado, su ausencia se sentía. Tal vez estaba dándome espacio. Tal vez algo más estaba pasando.
Me froté las sienes con los dedos. Dormí poco y mal, y aunque traté de convencerme de que era por el cansancio acumulado, sabía que había más. Mi mente no dej