La sala de juntas había quedado sumida en un silencio de acero. Afuera, el mundo seguía girando, pero dentro de esas paredes todo se había detenido. Llevábamos horas revisando registros, cotejando accesos, reconstruyendo minuto a minuto lo que había ocurrido la madrugada anterior.
No fuimos conscientes del paso del tiempo. Yo estaba demasiado ansiosa para pensar en algo más, mi cuerpo no sentía sed o hambre. Miré a Xander de reojo, pensando en si él estaría igual que yo, aunque realmente no lo