CAPÍTULO 73: EL OJO EN LAS SOMBRAS
El frío que me invadió no era el de la noche. Era un hielo que nació en mis venas, congelando el tiempo por un instante. En el suelo de tierra, el símbolo de sangre parecía palpitar, un ojo carmesí que me observaba desde un abismo de odio. "Te vemos. Llorarás."
—¡A cazar! —rugió Nera, una ola de furia primigenia que amenazó con romper mi autocontrol—. ¡Quienquiera que fuese, saldremos ahora y le arrancaremos el espinazo por la boca! ¡Es un desafío y debemos re