Marcos empezó a tener una recuperación asombrosa, el dolor, la debilidad y todo lo que lo aquejaba fue desapareciendo poco a poco. Sofía no lo podía creer, pero era real, era un milagro.
Una noche, Sofía se queda mirando a Marcos fijamente. No le quitaba la mirada de encima mientras este estaba jugando con su hija en la sala. Marcos la mira y sonriendo le pregunta: "¿Por qué me miras así, amor?". "Porque aún no puedo creerlo", le dice ella. "Bueno, créelo, mi amor, estoy aquí", le dice él, y a