El momento pasó, pero la tensión permaneció. Claudia, siempre oportunista, no perdió tiempo en atacar.
—Siempre te las arreglas para causar problemas, Alexander —se burló—. ¿A qué viene este numerito ahora, como si de verdad te importara?
—¡Tú!
—Silencio... —Malcolm, recuperando el aliento, levantó una mano temblorosa, silenciando tanto a Claudia como a Alexander—. Alex... —raspeó—. Deberías haber... investigado los antecedentes de Beth adecuadamente antes de casarte con ella. ¿Cómo pudiste com