Alexander vaciló. No quería quedarse allí estando Franklin presente. Además, tenía otros asuntos urgentes en la oficina. Sin embargo, se quedaría si Beth lo deseaba. La miró con preguntas en sus ojos. Beth sacudió la cabeza, expresando su negativa en silencio.
—Abuelo, hoy no —dijo Alexander con suavidad, dándose cuenta de que Beth también tenía trabajo—. Tengo algunas reuniones importantes a las que asistir. Prometo pasar el fin de semana contigo.
—Está bien, lo entiendo —Malcolm asintió co