Mientras recorría las páginas, una mareante variedad de platos desconocidos nadaba ante sus ojos. Frases en francés e ingredientes exóticos bailaban una danza confusa. Una vez más, una oleada de timidez la invadió.
—En realidad, yo... no sabría por dónde empezar. Tal vez podrías simplemente... ¿pedir algo que te guste?
Alex, con la mirada fija en ella, dejó suavemente su propio menú a un lado.
—Esta noche se trata de ti, Beth. Dime qué te gusta y haré que el chef lo prepare él mismo.
Las m