Su habitación estaba oscura excepto por la luz de la ciudad entrando por las ventanas.
Más grande que la mía. Más limpia. Todo preciso y minimalista de una manera que era tan completamente Jace que casi me hizo reír. Casi. Si pudiera respirar bien. Si el corazón no intentara abrirse paso a través de las costillas.
Cerró la puerta detrás de nosotros y escuché el clic del pestillo.
Nos quedamos ahí un momento. Solo ahí de pie en la oscuridad mirándonos como si los dos hubiéramos olvidado lo que v