Unas pocas horas habían pasado y estábamos de vuelta sentados en el Audi de Adam de camino a un destino desconocido mientras Atticus nos conducía.
Era más como un destino del que no sabía pero estaba bastante segura de que Adam y su mayordomo, Atticus, sabían sobre este hogar suyo.
El aire era incómodo y tenso, lleno de tantas preguntas pero sin nadie para responder o siquiera atreverse a hablar.
Ambos no habíamos pronunciado ninguna palabra el uno al otro desde que entramos.
Después de que Ada