El silencio después del anuncio hizo que Ema se sintiera mucho más incómoda, hasta que Mariana se llevó la mano a la frente de pronto.
—No me siento… bien…
Su voz salió débil. Apenas terminó la frase cuando su cuerpo se inclinó hacia un lado. Noah reaccionó al instante, empujó la silla y la sujetó