61. Algo está mal
CRYSTAL
Apretaba los puños sobre mi pecho; mis dientes ejercen tanta presión que podrían romperse fácilmente.
Ahí estaba de nuevo ese odio abrumador y el deseo de querer destruir a aquel que ahora camina a mi lado sin saber lo que me pasa.
Llegamos de nuevo a aquel árbol grande; la luz traspasa a través de las hojas sobre nosotros, creando sombras sutiles.
Pasamos la corteza a un interior cálido; el techo de madera está cubierto por crisálidas a punto de eclosionar. También hay luciérnagas