—¡Rocío, estoy la puta harto de ti! —dijo Jorge, quien no se conmovió por sus lágrimas, incluso las encontraba repulsivas.
—Desde la universidad, me has estado tomando por tonto. Me has mantenido esperándote todo el tiempo, y luego me rechazaste por ser pobre, y pronto te fuiste con Sergio, pero nunca rompiste conmigo.
—Sergio, déjame decirte la verdad. ¡Hace diez años, ya me acosté con ella! ¡Rodrigo es el hijo que tuvimos!
—¿Sabes por qué ella habla tan firmemente sobre hacer una prueba de ADN