VII
Noah se sonrojó hasta más no poder, sintiendo como el otro muchacho se lanzó sobre su boca para besarlo sin control. Adam empezó a bajar sus labios por el cuello tenso del otro chico y pudo entender que tal vez lo que decía Noah, no era mentira y, en efecto, no recordaba nada de esa noche. Quiso entonces hacer nuevos recuerdos, lo tomó por una de sus mejillas y le sonrió. El de cabellos negros agradeció tanto esa sonrisa, que guardaba un poco de cariño y tal vez tolerancia a la situación.