Capitulo 31

Capítulo 31

Sin los electrodos, Cíntia se arregla el cabello em um moño. Su cuello queda expuesto, Ambrose se da la vuelta y cuando mira sus ojos se ponen rojos por uma milésima de segundo y nadie se da cuenta, queda desconcertado por su breve reacción, nunca antes había estado cerca de um humano.

La pareja sale a dar um paseo por la ciudad.

Haciendo pucheros y frunciendo el ceño comenta Ambrose.

__ Deberíamos tener humanos em nuestro planeta, son muy fragantes.

__ También creo. – dice Ju
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