Mundo ficciónIniciar sesiónEl viento sopló fuertemente, arrastrando con él las hojas del suelo y haciendo que cayesen las pocas que aún se aferraban a las ramas de los árboles. Aidan batallaba para quitarse su mojada camisa temblando de los pies a la cabeza, mientras Seth le tendía una seca que había sacado de una de las bolsas que reposaban sobre el carro.
La provisiones que había conseguido reunir Yoel antes de la huida de Luarte habían diezmado considerablemente. No era de extrañar teniendo en cuenta que éra







