Capítulo 29

Un aguacero comenzó a caer durante la noche. Caleb había quedado prácticamente inconsciente después de nuestra conversación, cansado por el esfuerzo y las emociones, por lo que no tuve mucho más que hacer que sentarme junto a la ventana y observar cómo el agua caía violentamente sobre la tierra. Era una imagen salvaje, ver cómo no había nada capaz de frenar su paso, y aun así extrañamente reconfortante.

Casi sin pensarlo, abrí ligeramente la ventana, dejando que las gotas mojasen mis

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