La famosa noche de la fiesta había llegado. En la gran ciudad de Nueva York, las fiestas elegantes y despilfarradoras de dinero eran bastante común de ver. Y mucho más entre la gente de elite, como lo era James Blake. Y vaya que el ofrecía una de esas famosas fiestas descritas, realizada todos los años y en toda su gloria. El no escatimaba en gastos. Solo lo mejor se serviría esta noche en su mesa, y solo lo más lujoso se exhibiría en su salón.
« En algo se tiene que ir tanto dinero » pensó el