Capítulo 6. Nadie lo hará por ti
—¿Voy a arrestarte, a esposarte y luego...? ¿Qué, Nick? —preguntó Benjamín tras el silencio abrupto por parte del joven.
Nick lo miró y cada impuro pensamiento que acudió a su cabeza le hizo sonrojar de manera violenta. Las mejillas del chico se tornaron rojas, un rojo vivo que bien podía ser por la vergüenza o por la furia que sentía ante el atropello de Benjamín Davis.
—¿Nick? —insistió Benjamín al ver el cambio en el rostro del chico.
—Déjame en paz, no tienes ninguna jodida responsabilidad