Capítulo LXI
Perdidos.
Melinda Milet.
Estábamos lejos de casa, el fuego podía darme un poco de calor, pero no el suficiente, necesitaba de cierta forma, ese calor que el único que podía darme era, sin duda alguna, Neptuno. El mundo estaba tranquilo, pero igual las cosas no me tenían lo suficientemente convencida, para que todo saliera bien, en menos del tiempo que pensé que sucedería, empecé a desesperarme un poco por saber que había pasado, habían pasado ya varias semanas, de nosotros, cami