* * * * * * * * * * * Austral * * * * * * * * * * * *
—Austral, ¿estás bien? —me pregunta (con suma preocupación) mi acompañante.
—Sí… —siseo y… sonrío—, sí; sí… estoy bien —le digo emocionada por haber revivido uno de los momentos más especiales que tuve con mi abuelo.
—Austral —me nombra al acortar la distancia y llevar una mano hacia mi mejilla— ¿por qué lloras?
—Vamos —le digo de repente…
—¿Qué?
—Vamos —le repito—. Quiero ir a ese subterráneo —le aclaro al verlo a sus ojos—. La reunión pued