Capítulo 41 No es un favor.
El gran trasero de Linda revoto en el sofá, las lágrimas de Rene desaparecieron de la misma impresión, mientras Renzo y Dalia estaban pálidos.
— ¿Cuantos secretos cargas? — murmuro Dalia, saliendo del aturdimiento. — ¿Cómo haces para engañar a todo el mundo? ¿cómo puedes dormir por las noches? — las manos de la joven estaban hechas puño, mientras la quijada de Renzo estaba tensa, sin embargo, Lucero solo le dedico una sonrisa irónica.
— Guardo más secretos de los que me gustaría, el ocultar inf