Capítulo 40 Algo prohibido.
Renzo lavo su cara antes de ingresar en la habitación del avión, debía avisarles a las jóvenes que estaban a punto de descender y debían regresar a sus asientos, y aunque trato de que no se notara que había estado llorando, no lo consiguió, sus ojos estaban hinchados, su brillo se había extinguido, más parecía un muerto viviente, que uno de los solteros más codiciados del país; pero sus inquietudes aumentaron cuando al ingresar descubrió a las jóvenes en un mar de lágrimas.
— ¿Qué es sucede? —