Ante las palabras de Anna y el rostro incrédulo de Dante, Svein no pudo evitar unirse a la risa de su joven princesa. Y es que la vena en la frente había desaparecido por arte de magia y el rostro del alfa lucía incluso pálido.
― ¿Por qué no me lo habías dicho? ―preguntó Dante indignado
―Lo hice, te lo dije ―respondió Anna con tono divertido
―Claro que no, si Damon y yo hubiésemos sabido que ese tipo es homosexual nosotros no… ―
“Uy, espera, a mí no me metas… Cierra el pico” ―gruñó Damon
―Diosa