Capítulo 34.5: A medio camino.
Con la boca abierta, todos observaron cómo, al girarse a la salida, Alastor chocaba con el marco de la puerta.
―Ay… ¿quién puso esto aquí? ―preguntó un confundido Alastor ― ¡Neilan! ¡Neilan! ¡Tráeme al responsable! ¡Hay que castigarlo! ―
―Sí, sí, me encargaré de ello ―dijo Neilan al sujetarlo de los hombros ―Venga, primero recibamos a los cachorros ―
― ¿Recibir? ¿Ahora los cachorros solicitan unirse ellos mismos a las manadas? ¡Que independientes! ―
―Sí, Alastor, sí ―suspiró el beta al sacarlo