Capítulo 23.6: Lira estará bien.
―Después de usted, alfa absoluto ―le sonrió Dante a Alastor, quien, tras devolverle el gesto, volvió a hacer un corte en su palma y dejó que la sangre cayera sobre el agua purificada
Enseguida, Dante tomó la daga, la limpió ágilmente y después cortó su palma de un solo movimiento.
―Aquí tienen ―dijo al ofrecerle el cáliz a Arioch
―Como antiguo y actual consejero, creo que conoces el juramento, ¿cierto? ―le preguntó Alastor a su tío
―Lo conozco Al ―asintió Arioch antes de beber un largo trago de