Capítulo 21.5: Abuelo cómplice.
Mientras que en ambas mesas se instalaban nuevas conversaciones, en la entrada de la cabaña, Alastor e Iva observaban atentamente a Melba y a Charles.
― ¿Escuchaste eso querido? ―preguntó Iva en voz queda
―Nuestra manada se verá dominada por cachorros en un futuro ―bromeó Alastor
―Nos volveremos aún más grandes ―río Iva divertida ―Diosa, cuanto me alegra poder ver esa sonrisa en el rostro de nuestra Melba ―
―Ya no se siente vacía, ¿verdad? ―preguntó Alastor
―No, ahora ella sonríe genuinamente ―