NARRADOR
Ángel le sonrió a Laura. Él podía reconocer y también demostrar que la había extrañado demasiado. También la miró con preocupación y aunque se sentía bien con haberle obsequiado esas costosas fichas; también se sentía herido porque ella no era capaz de pedirle ayuda.
Aunque deseaba nuevamente convivir con ella y tenerla en su cama cada noche, sabía que ella creía que si acudía a él nuevamente obtendría un acuerdo que los atara juntos. Eso no era cierto.
-¿Podemos hablar a solas