Fue un día espléndido y soleado, pero dentro de Oliver parecía llover sin parar. Pasó junto a Val sin prestarle la debida atención. Ignoró sin ceremonias la presencia de la mujer, que le sonreía, feliz de tenerlo nuevamente en la empresa. Pero pronto la sonrisa desapareció cuando la única respuesta que obtuvo de él fue la puerta de la oficina cerrándose.
Algo estaba mal con Oliver.
Ashley llegó poco después y lucía tan malhumorada como él.
— Pero ¿qué les está pasando a los dos? — Colocó las ma