Ashley estaba a varios kilómetros de su casa. El cielo adquiría un tono anaranjado y se oscurecía poco a poco, como si acompañara el dolor que Ashley llevaba consigo. La oscuridad también la estaba dominando. Incapaz de razonar o llegar a una conclusión, simplemente caminaba por la calle de La Veja. Todo el mundo estaba apresurado, deseando llegar a casa después de un día agitado y cansado. Todos buscaban refugio, mientras ella vagaba sin rumbo.
El celular en su bolso no dejaba de vibrar, pero