—Señora, le he traído el té, el señor Crawford salió esta mañana, me pidió que le informara que ha ido a hablar personalmente con el señor D´Angelis y que no debe de preocuparse por nada —
Aquella mañana daba comienzo en solitario, sin embargo, francamente aquello era lo que deseaba. Rhaena le agradeció a la sirvienta, y con aquella taza de te en las manos, miro como las blancas cortinas se elevaban por cosa del viento.
Su cabeza era un desastre de pensamientos aun mas desastrosos, estaba embar