Eleanor aporreaba las teclas del elevador que se empeñaba en tardar más de lo usual. Farrah la miraba intensamente y Eleanor estuvo a punto de decirle que si soltaba alguna frase a favor de Carlisle, abriría la puerta con sus uñas y la lanzaría sin contemplaciones, por el hueco del ascensor. Las lágrimas estaban a punto de salir. Pensó en el futuro de ahora en más. Carlisle a pesar de ser el tipo más insufrible y odioso de toda Inglaterra, era el padre de su hijo, y por lo tanto tenía derechos…