Fiel a su estilo, Carlisle no fue a buscarla. Deambuló solo durante todo el día por toda la casa, buscando en cada rincón algún recuerdo que compartiera con Eleanor y que lo hiciera creer que aun tenía esperanzas. Se alejo rápidamente de la sala… allí no había nada bueno que rememorar… Después de convencerse que los recuerdos no hacían más que deprimirlo, se arrellanó en un sillón en la biblioteca, cerca de la chimenea y allí permaneció durante al menos toda la jornada. El teléfono sonaba estri