Adrian Kingsley.
Cuando Chelsea salió de mi oficina, yo procedí a dejar caer mi cuerpo sobre la silla. Me sentía muy pesado.
“Ese Brandon es un imbécil” murmuré. Estaba realmente iracundo el día de hoy. No saldría de mi oficina. No me apetecía que mis colaboradores me vieran de tan mal humor.
Brandon es tan odioso y molesto.
Me llevé la mano a la cara. Me sentía enojado por todo lo que había dicho sobre Chelsea y también porque él era la última persona que quería que se supiera de mis sentimie