"No hace falta nada más, ya se libre. Se feliz.
Ya da lo mismo aquí."
Fumiko Ibars
Los malditos días en el calendario seguían pasando como si nada, y con cada amanecer me sentía más atrapada en una espiral de desesperación que no parecía tener fin. Los minutos se alargaban y, sin embargo, la angustia no disminuía. Cada día se convertía en una carga, y aunque trataba de ignorarlo, la sensación que me invadía se intensificaba. Era como si un fuego comenzara a crecer dentro de mí, una llama que