Capítulo 52. Un rescate imposible
Cuando Mikhail por fin salió de su oficina, ofuscado por la demora, para encaminarse a la comisaría junto a Agnes, con un mal presentimiento, se chocó directamente con su ayudante, Karl, cuya expresión era más que elocuente.
-Lo siento, señor Kasparov. Hubo una filtración importante…
El joven jefe lo fulminó con la mirada. Sus sospechas se cumplían y un escalofrío le recorrió la espalda.
-¿Qué clase de filtración?
-La señora Kasparov está desaparecida…
El aura de furia de Mikhail era tan inten