Capitulo 14. Falsas esperanzas
Había descubierto que vagar en las calles como un méndigo era una de las mejores formas de descubrir cuan cerca están tus enemigos y como funciona el mundo, dejaba a Sofía en el lugar donde nos encontrábamos y me adentraba en un mundo totalmente diferente al que acostumbré a vivir de niño, aquellos lugares lujosos, llenos de cristalería y diamantes, donde las personas conocen el precio de todo y el valor de nada, habían quedado en el pasado, ahora las calles se habían convertido en mi diversión